Esta noche creo todo

La noche para ti los papeles de la luna los acertijos de verano

¿Dónde estarás esta vez?

¿Cuál será la repuesta del amor de bruja?

Aprendo a paso de mariposa la curva de tu boca

Después, mi amor, después, voy a castigar tu histeria

¡A vivir!

Esto es un cuento corpulento y subterráneo

se esconde en las arterias y gira y gira

No, no puedo vengarme ahora de los besos que se riegan en mi boca

Yo voy a gemir

Esta noche creo todo

Todo lo que se traduzca y lo que se coma y sepa dulce

Voy a desintegrarte en esta lengua que apunta al cielo con estas manos que se deshacen

Yo, digo estas cosas que hago. Yo produzco esta cosa que digo

¡Corazón! ¡Corazón, rómpete y camina!

¡Deshaz el nudo iluso que me agrede!

Ya intuía yo esos botones tirados al aire cruelmente vestidos de sol

Y me devolvía una sensación pagana ¡Ay! ¡Qué agonía en estos ojos!

Esta mujer que he sido en estos versos quiero volver a ser mañana y siempre mañana

Y no sé. Voy tocar lo que creo

Casi al borde me encuentro

Voy morder la filosofía del delfín

Esta noche creo todo

Esta canción que se produce en tu saliva ese ruido de esa boca en agonía

No quiero el cigarrillo encendido y las luces apagadas y la página que explican la otra muerte

Quiero más

Voy a hacer de esta noche un elixir para mis temblores

Quiero más

Quiero verbo espuma salmos y cualquier rosa que provoque tentación

Quiero más

Esta noche creo todo

*Ayerím Villanueva

De la lentitud sólo me queda un fotograma

el café tras el café
el cigarrillo tras el cigarrillo
el insomnio tras el insomnio
y la confianza tras desconfianzas acurrucadas
éstos son mis alivios

“El suicidios tras el suicidio” Dorin Popa

De la lentitud sólo me queda un fotograma
Cada sol que alimenta mis pupilas corre
y corre y corre

Y yo no puedo detenerme ni detenerlo

y eso me desconstruye
Enciendo la mirada y no juzgo esta cercanía al nirvana
El secreto es una historia muerta
La vida, una secuencia cómica
¿Y para qué sirve que cuente yo en un verso esta mentira?
Los poetas se alimentan de metáforas hecha carne
Pienso que todo va bien
Hasta que algo extraño revienta y me entrega la muerte
Yo la analizo
La atenúo
Y le hago preguntas
Soy indeleble, así le digo
Ella me dice lo mismo
Otros poetas también reencarnan

A. Villanueva

Espero no morir en los próximos minutos.
Esta trompeta me va explotar los oídos.
Sí, fumé. Fumé varias veces y estoy mareada,
tan mareada como la media noche.
Este humo ya no es, se ha convertido en una balada de horror.
He dicho que se calle ese fantasma. Parece que no quiere convercerse de que soy yo, su antesesora.
Qué va. He dicho que me voy a Cuba. Allá me espera un marido con gafas negras y pipa añeja. Quizás nos fumemos dos islas. No sé. A esta distancia…vomitaremos el mundo. Ya pasó todo. Ya pronto estaremos todos en una sola isla plagada de hipopotamos y dinosaurios verdes. Aquella isla se la tragó el vodka. Quedó esta. Que no muere y es..no sé… qué se yo… media luna. Ayer compré tres orquídeas para atenuar la noche. No sé qué les pasó pero estaban locas e histéricas y no paraban de llorar. Luego vino el psicoanalista y las deshojó y descubrió que era una sola cosa. Descubrió que todo era nada y que nada era pues, la totalidad del mundo. Entonces me encerré en la jaula y grité. Mañana iré al bar y le daré una paliza a primer enamorado que vea. Le romperé el cuello. Tomaría una tijera, si no sonara tan horroroso. Mejor llevaré una copa y un tenedor. Llevaré palabras terribes y miradas truculentas y las proyectaré en sus pupilas. En una hora me marcho, me iré a su ventana como todas las noches cuando no sueño. Trararé de entrar sin que se sienta mi felicidad. Y robaré esa musa. Esos muertos que la rodean están malditos, no funcionan. La vida está dejando de funcionarme. Hoy es otro rompecabezas que no deja de latir y decir cosas lujuriosas. Mejor hago silencio. Total. Prosigo. Esta carne está helada. Esta carne no funciona. Es un desierto de unos millones de kilómetros. Nadie dice nada por que no sirve para nada lo que se diga. Deja ya de multiplicar esa boca ingenua. Estoy de cumpleaños. No nací hoy pero celebro mi cumpleaños número 1946. Sí. Tengo 1946 años. Estoy joven, no tengo arrugas ni pecas ni ojos feos. Tengo sueños. La noche del sábado me cantó. ¡Ah! ¡Qué ruido! ¡Qué dolor! ¡Qué amargura! Exploté. ¡Ah, la burguesita explotó! Qué horror. Está en el quinto piso; búsquela y tráigala y quémela! Qué barbaros. Esos burgueses si que son bárbaros.
El zar no veía. Estaba ciego. Rasputín viene esta noche y se quedará mirándome toda la noches. Hay que convidarle, darle la bienvenida. Sí, Grisha, entra. Todo va bien. Bien mal. Me quedo. No me iré. Dile a Dante que estaré mañana en la entrada de la plaza de San Pedro. Que pase por mí para ir de paseo. Un sólo paseo largo y eterno. Me he vuelto a cansar. Ese edificio no me gusta. Me rompé la cabeza. Mejor le digo a mi amigo japonés que arregle ese asunto. No puedo preocuparme por que el edificio me preocupa. Sería una boba. Mejor me preocupo por la pipa de Van Gogh y los nenúfares de Monet. Mañana iré al museo para que me hagan una réplica. Estaré muy agotada dentro de unos años y sólo querré ver este lienzo y escribir novelas suicidas. No querré visitas excepto el cartero y el bibliotecario. Estoy segura que cualquiera de los dos sabe leer y escribir y podrá contarme lo que hace falta escuchar hasta que llegue el día. Son colombianos, de Medellín. Estoy fría. Voy a comer algo. Llevo días así. Lunes 2.15 a.m. La carretera de sur, Martes 3.44 a.m. comía un helado de vainilla y cherries. Miércoles, jueves, viernes y sábado 4.28 a.m. mirando la pared. Fumando un cigarrillo. ¡Qué pasa! Esa no es Angie! Seguro que no. Siempre vence. No muere. Es raro pero cuando parece que muere, no muere. Eso es. Ya no duele tanto como cuando me tiraba en las piernas amarillas. Oh, era otra historia. Otra noticia. Me muerde, me muerde y grito. Ah, qué viaje. Voy a echar una siesta en Siberia. Voy a emborrachar el ruido y las hormigas. Hasta pronto, señora.

*Ayerím Villanueva

Whiskies barato con menta de espíritu

y un plato de uvas, con eso nos embriagámos

antes de llegar a la puerta del hotel

Llegamos muertos de placer

Envueltos en carcajadas y besos mojados

Creímos que hacíamos el amor,

¡Creímos que lo habíamos hecho ya!

Vine con él y con la noche a un hotelito

oculto en la zona láctea

Corría sólo un año luego de alinear nuestras lenguas

Pero parecía no haber pasado el tiempo

Cuando nos vimos en el Cinema surgió todo

Preparamos la maleta de escape y malestar para fundirnos

como plomo en la piel y solvernos por la noche aunque la luna no saliera

y el sol nos trajera insultos y tijeras en las bocas de los que no saben amar

Debímos clavarnos en el hotel. No salir más, nunca más.

Y así nos escapamos, corriendo como dos locos, escapando

del miedo y convencidos por un instante.

A. Villanueva